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Y decidí platicarle a Dios mi dolor.

January 24, 2017

Hoy he llorado (no he dejado de hacerlo desde hace un mes), dormido y entre pestaña y pestaña he olvidado mi dolor en alguna serie de Netflix. Lo malo de esto es que regresar a la realidad me pega cada vez más fuerte y no he sentido que este dolor desvanezca. Al contrario, se pega a mi corazón cada vez más fuerte. 

 

En la búsqueda de aliviar lo que tanto me pesa encontré algo llamado Journal Writing y esto me llevó a encontrar algo aún más increíble llamado Bullet Journal. Y junto con el ya famoso Hand Lettering ha sido la mejor terapia. Esta combinación de técnicas no solo me ha llevado a organizar mis días de manera eficaz, (¡Ojo! Están bien organizados, solo me hace falta levantarme de la pesadez de mi cama y cumplir todas mi metas), sino que también me ha ayudado a combinar mi terapia (Journal Writing) y poder dibujar letras bonitas. Todo en una sola libreta.

 

Descubrí que llevar un recuento de mis días funciona. No sólo se trata de escribir un listado de actividades o emociones que viví, mas bien es darle color, escribir frases que dije o alguien me dijo, Redactar una pequeña anécdota de ese día y complementarla con lo que estoy sintiendo. Por muy sencilla que sea, tratar de describir lo que la rodeaba. Por ejemplo: los lunes empecé a dar un taller de dibujo para niños pequeños en una escuela por Jurica, saliendo del taller me sentí fatal. En lugar de escribir justo eso (fui a dar el taller y saliendo me sentí fatal) escribí lo siguiente:

 

"Cuando regrese al coche sentí de nuevo que me pesaba el corazón y empecé a llorar, lo más curioso es que aún llorando y con los ojos y el pensamiento nublado me di cuenta que fuera del auto pasaba una chica rumbo a la escuela con su mochila café, también me di cuenta que había más autos estacionados a mi alrededor y que la sombra que estaba sobre mi no estaba cuando llegue. Pensé que el sol se movía rápido y decidí que era momento de moverme y tragarme esas lagrimas por lo menos hasta que estuviera debajo de la regadera donde tienen por donde huir."

 

Después de un par de días planeando y organizando los días que vienen y escribiendo como me siento en cada uno, no ha disminuido mucho el dolor, sobre todo porque me cuesta trabajo soltar eso que me causa este sufrimiento pero, si, hay un pero, por lo menos mientras escribo y dibujo mis letras me desahogo y por un instante me siento mejor.

 

Y entonces decidí platicarle a Dios mi dolor y pensamientos y por eso escribo en cada entrada en mi diario "Querido Dios". Recordé un libro que compraron mis papás en un verano en Asheville. Seguramente lo compraron en K-mart porque recuerdo que ahí compraron la película de Totoro en VHS hace mil años. El punto es que el libro hablaba sobre la historia de una niña de 12 años (en ese entonces yo también era pequeña) que en resumen hablaba con Dios. El libro tiene más fondo pero lo básico es eso: Hablaba con Dios y una parte de mi tiene ganas de hacerlo. Soy católica pero no muy devota y en casa de mi Mamá, por lo menos mientras vivíamos bajo su techo parte fundamental de nuestra educación era estar cerca de Él. Así que si he de practicar mi fe  pues que mejor manera que

 

escribirle y a ver si me pela y me manda un par de señales o consuelo o algo. Un pay mínimo.

 

En fin. Continuaré con mi terapia esperando que las lagrimas disminuyan y el dolor se vaya paulatinamente con ellas. FIN

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